{"id":1323,"date":"2021-03-07T07:50:49","date_gmt":"2021-03-07T07:50:49","guid":{"rendered":"https:\/\/mareapensionista.org\/2021\/03\/07\/capitalizacion-y-reparto-un-analisis-comparativo-leedlo-muy-interesante\/"},"modified":"2022-04-30T07:54:21","modified_gmt":"2022-04-30T07:54:21","slug":"capitalizacion-y-reparto-un-analisis-comparativo-leedlo-muy-interesante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mareapensionista.org\/ca\/2021\/03\/07\/capitalizacion-y-reparto-un-analisis-comparativo-leedlo-muy-interesante\/","title":{"rendered":"Capitalizaci\u00f3n y reparto: un an\u00e1lisis comparativo. \u00a1\u00a1 LEEDLO!! MUY INTERESANTE"},"content":{"rendered":"<p>Capitalizaci\u00f3n y reparto: un an\u00e1lisis comparativo<\/p>\n<p>En este art\u00edculo se analizan los sistemas de reparto y capitalizaci\u00f3n. Si el reparto es estricto, en \u00e9pocas de envejecimiento no puede sostener un sistema de pensiones. Si se admite que parcialmente se financie con impuestos es superior en todos los aspectos a la capitalizaci\u00f3n. La capitalizaci\u00f3n no puede (por el coste de la transici\u00f3n) ni debe (por sus propiedades) ser la base un sistema de pensiones previamente basado en el reparto. En realidad, cubre menos contingencias, conlleva riesgos mayores y la rentabilidad (corregida por el riesgo y restando las comisiones y primas) no ser\u00e1 alta. No tiene sentido dedicar recursos p\u00fablicos a los sistemas privados (en vez de al p\u00fablico) pero quien insista en hacerlo debe centrarse en potenciar los sistemas de empleo y las cuentas individuales sin intervenci\u00f3n de una gestoras de planes que saben m\u00e1s de cobrar comisiones que de obtener rentabilidad. Artikulu honetan, pentsio-sistemak antolatze aldera, banaketa- eta kapitalizazio-sistemak aztertzen dira. Banaketa zentzu hertsian ezartzen bada, zahartze aroetan pentsio sistema ez da iraunkorra izango. Hala ere, zati bat zergen bidez finantzatzea onartzen bada, kapitalizazio-sistema baino hobea da ikuspuntu guztiengatik. Kapitalizazio-sistema ezin da oinarria izan (trantsizioaren kostuagatik) eta, gainera, ez du izan behar (bere ezaugarriengatik) sistema hori aurretik banaketan oinarritu bada. Izan ere, kontingentzia gutxiago babesten ditu, arrisku gehiago ditu berekin eta errentagarritasuna (arriskuez zuzenduta, eta komisioak zein sariak kenduta) ez da altua izango. Ez dauka zentzurik baliabide publikoak sistema pribatuari ematea (publikoari eman beharrean), baina hori erabakitzen duenak enplegu sistemetan eta banakakoen kontuetan jarri behar du arreta, plan kudeatzailerik gabe, errentagarritasuna lortzea baino komisioak kobratzea dutelako helburu. This paper compares the properties of funded and pay as go pension systems. When the 209 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014 Ignacio Zubiri Universidad del Pa\u00eds Vasco<\/p>\n<p>\u00cdndice 1.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>2. Cuestiones previas<\/p>\n<p>3. El papel potencial de las pensiones privadas<\/p>\n<p>4. La cobertura de riesgos<\/p>\n<p>5. La rentabilidad<\/p>\n<p>6. Las garant\u00edas<\/p>\n<p>7. Las contingencias cubiertas<\/p>\n<p>8. La protecci\u00f3n frente al envejecimiento<\/p>\n<p>9. Los efectos sobre el nivel de producci\u00f3n<\/p>\n<p>10. El papel de las pensiones complementarias<\/p>\n<p>11. El sistema de reparto frente a capitalizaci\u00f3n: recapitulaci\u00f3n de resultados<\/p>\n<p>Referencias bibliogr\u00e1ficas Palabras clave: pensiones complementarias, rentabilidad, sistema de reparto, sistema de capitalizaci\u00f3n. Keywords: complementary pensions, profitability, pay-as-you-go system, funded pension system. N\u00ba de Clasificaci\u00f3n JEL: H55, G23, J32.<\/p>\n<p>1. INTRODUCCI\u00d3N<\/p>\n<p>En la mayor\u00eda de los pa\u00edses el sistema de pensiones es de reparto. Esto es, las pensiones de los jubilados se pagan con las cotizaciones sociales que pagan los trabajadores que est\u00e1n en activo. El sistema de reparto ha funcionado sin grandes problemas a lo largo del siglo XX y ha servido para garantizar niveles razonables de pensiones en muchos pa\u00edses. El siglo XXI ha tra\u00eddo consigo un envejecimiento progresivo de la poblaci\u00f3n en los pa\u00edses avanzados debido a, por un lado, el aumento en la esperanza de vida y, por otro, la reducci\u00f3n de la tasa de natalidad. Este envejecimiento ser\u00e1 creciente y en el caso de Espa\u00f1a se acelerar\u00e1 hasta por lo menos el a\u00f1o 2050. igNacio zubiri 210 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014 El envejecimiento de la poblaci\u00f3n, y por ende la reducci\u00f3n de la ratio ocupados\/ jubilados, erosiona el mecanismo del sistema de reparto y cuestiona su viabilidad financiera. Ante esto muchos piensan que la \u00fanica alternativa para garantizar un nivel aceptable de pensiones futuras es la capitalizaci\u00f3n. Las propuestas m\u00e1s extremas piden una sustituci\u00f3n total o muy amplia del sistema de reparto por otro de capitalizaci\u00f3n. Las m\u00e1s moderadas (y realistas) piden que se haga una capitalizaci\u00f3n limitada y se incentiven fiscalmente las pensiones capitalizadas como complemento de la pensi\u00f3n p\u00fablica. Tanto en un caso como en otro, los defensores de la capitalizaci\u00f3n le atribuyen numerosas ventajas en comparaci\u00f3n con el sistema de reparto. Estas ventajas incluyen m\u00e1s rentabilidad, garant\u00eda de cobro, independencia del envejecimiento, etc. El objeto de este art\u00edculo es revisar si estas ventajas de la capitalizaci\u00f3n en relaci\u00f3n al reparto son ciertas, o no. El punto de partida ser\u00e1 precisar el significado de reparto y capitalizaci\u00f3n (apartado segundo) y clarificar que cuando se parte de un sistema de reparto maduro, la capitalizaci\u00f3n s\u00f3lo puede desempe\u00f1ar un papel complementario (apartado tercero). A continuaci\u00f3n se comparan los sistemas de capitalizaci\u00f3n y reparto desde diferentes perspectivas: cobertura de riesgos (apartado cuarto), rentabilidad (apartado quinto), garant\u00edas (apartado sexto), contingencias cubiertas (apartado s\u00e9ptimo), protecci\u00f3n frente al envejecimiento (apartado octavo) y efectos sobre el nivel de producci\u00f3n (apartado noveno). En base a estas propiedades se valora el papel que deber\u00edan desempe\u00f1ar las pensiones capitalizadas complementarias (apartado d\u00e9cimo). El art\u00edculo concluye con una recopilaci\u00f3n de resultados (apartado und\u00e9cimo). La conclusi\u00f3n b\u00e1sica ser\u00e1 que la capitalizaci\u00f3n ni puede ni debe ser la base de un sistema de p\u00fablico de pensiones. Incluso es dudoso que deba jugar un papel sustantivo como instrumento complementario. La mejor alternativa es, simplemente, un sistema de reparto que, en un contexto de envejecimiento, pague parcialmente las pensiones con impuestos generales1 .<\/p>\n<p>2. CUESTIONES PREVIAS<\/p>\n<p>Un sistema de pensiones de reparto es aquel en el que las pensiones de los jubilados se pagan con las cotizaciones de los que est\u00e1n trabajando. Si t es el tipo de cotizaci\u00f3n a la seguridad social, w el salario, L el nivel de empleo y J el n\u00famero de jubilados, la pensi\u00f3n media, p, ser\u00e1 igual a twL\u2044J . Sin embargo, las pensiones de reparto 1 Esto significa que, como corresponde a una actuaci\u00f3n p\u00fablica, el riesgo colectivo que representa el envejecimiento se elimina con recursos p\u00fablicos (impuestos). caPitalizaci\u00f3N y rEParto: uN aN\u00c1lisis comParatiVo 211 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014 muchas veces se pagan, al menos parcialmente, con impuestos2 . Si T es la cantidad de impuestos (u otros recursos) que se aportan al sistema, la pensi\u00f3n media ser\u00e1: [1] En su definici\u00f3n m\u00e1s general un sistema de pensiones capitalizado es aquel en el que las pensiones se pagan con el capital acumulado y los intereses que ha generado este capital. Esta definici\u00f3n de fondo de pensiones capitalizado incluye diferentes tipos de planes de pensiones. Por un lado est\u00e1n los planes de pensiones de prestaci\u00f3n definida (PD) y, por otro, los de aportaci\u00f3n definida (AD). La diferencia entre ambos est\u00e1 en qui\u00e9n asume el riesgo de que la rentabilidad del capital acumulado sea baja. En los planes de prestaci\u00f3n definida cada trabajador tiene un beneficio predeterminado que es independiente de la rentabilidad del capital acumulado. Un ejemplo t\u00edpico ser\u00eda un plan de jubilaci\u00f3n de una empresa que garantizara a sus trabajadores una jubilaci\u00f3n de, por ejemplo, un 1% de su sueldo final por cada a\u00f1o trabajado. En este plan el trabajador no soporta ning\u00fan riesgo y lo que obtiene es independiente de la rentabilidad del fondo creado para financiar las pensiones. Quien soporta el riesgo es el promotor del plan (habitualmente una empresa). Si el dinero que se acumula en el fondo produce una rentabilidad grande, la empresa ganar\u00e1 y tendr\u00e1 que realizar menos aportaciones para pagar las pensiones pactadas con sus trabajadores. Si la rentabilidad es baja, la empresa deber\u00e1 aportar m\u00e1s recursos para poder pagar las pensiones prometidas. Hist\u00f3ricamente en los pa\u00edses con mayor tradici\u00f3n de pensiones capitalizadas (EE.UU y Holanda), \u00e9stas han sido de prestaci\u00f3n definida. Esto ha dado lugar, y sigue dando lugar, a serios problemas. Por un lado, muchos planes de pensiones capitalizados han quebrado. Por otro, hay muchos planes que, sin haber quebrado, est\u00e1n infracapitalizados3 y tienen serios problemas de solvencia futura. Este problema ha hecho que los planes de prestaci\u00f3n definida (que son muy arriesgados para las empresas) est\u00e9n perdiendo peso. En los planes de aportaci\u00f3n definida, en cambio, lo que se aporta es fijo y lo que se recibe es variable. El trabajador acumula capital y su pensi\u00f3n se paga con el dine2 Como ya se ha se\u00f1alado, usar impuestos es la v\u00eda para eliminar riesgos colectivos (envejecimiento, paro masivo, ca\u00edda de los salarios, etc.). De hecho muchos pa\u00edses usan impuestos en sus sistemas de reparto. Por ejemplo, hay pa\u00edses que est\u00e1n obligados a financiar con impuestos cualquier d\u00e9ficit que resulte del sistema (Reino Unido, Irlanda, Noruega Finlandia, Holanda y Austria) Otros financian con impuestos total o parcialmente una pensi\u00f3n b\u00e1sica (Dinamarca y Suecia). Francia tiene un impuesto asignado a la financiaci\u00f3n de las pensiones (y otras prestaciones como la sanidad y las ayudas a las familias). Alemania realiza diversas aportaciones del presupuesto para la financiaci\u00f3n de las pensiones. 3 El valor presente de los compromisos futuros excede de los recursos acumulados. igNacio zubiri 212 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014 ro que el trabajador ha ahorrado (generalmente en un fondo) y los intereses que ha generado este ahorro. Obviamente todo el riesgo de rentabilidad lo soporta el trabajador. Llegada la jubilaci\u00f3n el capital acumulado se transforma en una pensi\u00f3n (renta vitalicia). Como no se sabe cu\u00e1ntos a\u00f1os vivir\u00e1 el jubilado, se cobra una prima de riesgo por el riesgo de que viva muchos a\u00f1os. De esta forma si, por ejemplo, un trabajador aporta C euros cada a\u00f1o, el tipo de inter\u00e9s constante fuera r y las comisiones de gesti\u00f3n y depositar\u00eda fueran \u01a0, el capital A acumulado en el momento de la jubilaci\u00f3n ser\u00eda: [2] donde 0 es el momento en el que se comienza a aportar al plan, j el de la jubilaci\u00f3n y rn = r\u2013 \u01a0, el tipo de rendimiento neto de comisiones. Por la propia incertidumbre de r, el capital A es tambi\u00e9n incierto. El capital A se transforma en una renta vitalicia utilizando la esperanza media de vida y el tipo de inter\u00e9s. Si \u01a1 es la prima (impl\u00edcita o expl\u00edcita) de la conversi\u00f3n a renta vitalicia y m la esperanza de vida al jubilarse, la pensi\u00f3n a recibir ser\u00e1 la que cumpla: [3] A partir de ahora, identificar\u00e9 plan de pensiones con plan de aportaci\u00f3n definida porque son los que se ajustan al esp\u00edritu y naturaleza de los planes capitalizados. Adem\u00e1s, son los que se proponen en Espa\u00f1a y los que se utilizan en casi todos los pa\u00edses. En lo esencial se tratar\u00e1 de los planes individuales, pero casi todo lo que se dice es extrapolable a los planes colectivos (empresariales, sindicales, etc.) que se basan en la capitalizaci\u00f3n. En todo caso debe quedar claro que aunque su importancia sea creciente, hasta el momento, ning\u00fan pa\u00eds del mundo ha basado la parte esencial de sus pensiones en sistemas de aportaci\u00f3n definida. En todos los pa\u00edses las pensiones capitalizadas se aplican sobre la base de un sistema p\u00fablico de reparto (o financiado mediante impuestos) que palia los m\u00faltiples problemas que tiene los sistemas capitalizados. M\u00e1s a\u00fan, en los pa\u00edses, como EE.UU. y Pa\u00edses Bajos donde las pensiones capitalizadas son importantes, la forma dominante de plan capitalizado es la de beneficio definido. Ciertamente, las pensiones capitalizadas de aportaci\u00f3n definida est\u00e1n ganado importancia en muchos pa\u00edses (por ejemplo Australia, el Reino Unido o incluso EE. UU.). Sin embargo, en un sentido b\u00e1sico, la capacidad de un sistema capitalizado de aportaci\u00f3n definida para sustentar las pensiones est\u00e1 por verse. caPitalizaci\u00f3N y rEParto: uN aN\u00c1lisis comParatiVo 213 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014<\/p>\n<p>3. EL PAPEL POTENCIAL DE LAS PENSIONES PRIVADAS<\/p>\n<p>Cuando se comparan los planes capitalizados y de reparto hay que ser consciente de que, incluso si el sistema capitalizado presentara ventajas sustanciales, es imposible sustituir una parte sustancial de un sistema maduro de reparto por otro de capitalizaci\u00f3n 4 . Para comprobarlo, supongamos que se decide capitalizar una parte importante del sistema de pensiones (supongamos que todo). En este caso, como a los jubilados actuales habr\u00eda que seguir pag\u00e1ndoles pensiones, significar\u00eda que, o bien los trabajadores actuales tienen que pagar dos pensiones (la suya futura y la actual de los jubilados) o se emite deuda p\u00fablica para pagar las pensiones actuales. La primera opci\u00f3n es injusta y supondr\u00eda una carga excesiva (v\u00eda impuestos, cotizaciones o ambas) sobre los trabajadores actuales que muchos no podr\u00edan soportar. La segunda requerir\u00eda la emisi\u00f3n de cantidades ingentes de deuda (por ejemplo, pagar pensiones durante veinte a\u00f1os con endeudamiento requerir\u00eda una emisi\u00f3n de deuda de m\u00e1s del doble del PIB, y el coste en intereses ser\u00eda muy elevado). Incluso si se capitaliza una parte sustancial de las pensiones (sin llegar al total), el coste seguir\u00e1 siendo prohibitivo5 . M\u00e1s a\u00fan, los impuestos necesarios para pagar en el futuro la deuda emitida hoy para capitalizar una parte sustancial del sistema de reparto ser\u00e1n mucho m\u00e1s elevados que los que directamente se necesitar\u00edan para financiar con impuestos los d\u00e9ficit futuros del sistema de pensiones. Debido, por tanto, a la necesidad de seguir pagando pensiones a las generaciones actuales, no es viable capitalizar una parte importante del sistema de pensiones. Lo m\u00e1s que se puede hacer es, como en Suecia, capitalizar una parte peque\u00f1a del sistema de pensiones6 o incentivar fiscalmente la adquisici\u00f3n de planes complementarios individuales o colectivos7 . Se podr\u00eda pensar que una forma relativamente inocua de capitalizar un sistema de pensiones es mediante planes empresariales (los denominados planes de empleo en Espa\u00f1a). Sin embargo, esto es equivalente a financiarlo con cotizaciones adicionales a cargo del trabajador. Si una empresa destina un porcentaje   del sueldo de un trabajador a dotar un plan de pensiones de empleo, es evidente que esto se traducir\u00e1 en que los salarios ser\u00e1n un  % m\u00e1s bajos de lo que hubieran sido en ausencia del plan de em4 Otra cuesti\u00f3n es que, como en Chile, haya un sistema de reparto poco desarrollado y se introduzca un sistema de capitalizaci\u00f3n. 5 Herce et al. (1996) suponen que se capitaliza \u00fanicamente el 50% de las pensiones, que inicialmente s\u00f3lo pueden optar por la capitalizaci\u00f3n los trabajadores entre 25 y 45 a\u00f1os, que posteriormente se puede optar a partir de los 25 a\u00f1os y que la mitad de los que pueden optar por la capitalizaci\u00f3n la escogen. Bajo estos supuestos, estiman que la deuda acumulada en el 2050 solamente para hacer frente a las pensiones de reparto ser\u00eda del 73,3% del PIB. 6 El tipo de cotizaci\u00f3n es el 18,5%, del que se dedican 2,5 puntos a financiar pensiones capitalizadas obligatorias. 7 Esta cuesti\u00f3n se analiza en el apartado 10. igNacio zubiri 214 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014 pleo. Es decir la aportaci\u00f3n se trasladar\u00e1 a los trabajadores v\u00eda salarios m\u00e1s bajos. O por ponerlo de otra forma el coste salarial para el empresario ser\u00eda el mismo8 si pagara una cantidad al trabajador que si lo aportara a un plan de pensiones.<\/p>\n<p>4. LA COBERTURA DE RIESGOS<\/p>\n<p>Un riesgo se llama colectivo cuando, de producirse, afecta a todos los individuos de la econom\u00eda. Un riesgo es individual cuando afecta s\u00f3lo a algunos individuos. Una ca\u00edda de la bolsa o una recesi\u00f3n econ\u00f3mica son ejemplos de riesgos colectivos. Invertir en una empresa que va mal o que una persona sea despedida de la empresa en la que trabaja, son riesgos individuales. El sistema de reparto puro (que se financia s\u00f3lo con cotizaciones) est\u00e1 sujeto a riesgos colectivos porque cuando hay paro se reducen los recursos para pagar pensiones (las cotizaciones) y con un sistema estricto de reparto se deber\u00edan reducir las pensiones. Si, por el contrario, se admite que (temporal o permanentemente) parte de las pensiones se financien con otros ingresos, el sistema de reparto puede cubrir los riesgos colectivos. Si, por ejemplo, las cotizaciones son insuficientes para financiar las pensiones por una recesi\u00f3n econ\u00f3mica el gobierno puede utilizar otros recursos (impuestos o deuda, por ejemplo) para mantener las prestaciones. Puede incluso cubrir el riesgo de envejecimiento de la poblaci\u00f3n (que en el futuro el coste de las pensiones aumente en relaci\u00f3n a los ingresos por cotizaciones) repartiendo el coste adicional de las pensiones entre generaciones y tipos de renta9 . Adem\u00e1s, con el sistema de reparto (puro o no) se eliminan los riesgos individuales de rentabilidad porque todo el mundo que ha cotizado lo mismo recibe id\u00e9nticas prestaciones10 . Simplemente, no hay riesgos financieros porque todo el mundo recibe la misma rentabilidad de sus aportaciones. 8 Debido al tratamiento fiscal favorable de estas aportaciones tanto en el impuesto de sociedades para el empresario como en el IRPF para el trabajador, puede haber un margen de ganancia para ambos si el pago se realiza como aportaci\u00f3n a un plan de pensiones en vez de realizarlo como salario. La sociedad es la que paga la factura de esa ganancia v\u00eda menor recaudaci\u00f3n y, por extensi\u00f3n, v\u00eda menos prestaciones p\u00fablicas. 9 Creando un fondo de reserva dotado con impuestos las generaciones actuales pagar\u00e1n parte de las pensiones futuras. Si en el futuro se usan impuestos, ser\u00e1n las generaciones j\u00f3venes futuras quienes soportar\u00e1n otra parte del coste. Y si se utiliza deuda, ser\u00e1n las generaciones post envejecimiento las que pagaran parte de la factura. Adem\u00e1s, si se utilizan impuestos generales (para dotar el fondo de reserva o pagar la deuda) el coste se repartir\u00e1 entre el factor trabajo y el factor capital. 10 Evidentemente, hay un riesgo individual que, de durar suficiente en el tiempo, reducir\u00eda las cotizaciones y, por extensi\u00f3n, las pensiones del trabajador en paro. Este tipo de riesgo individual no tiene nada que ver, sin embargo, con la rentabilidad o la naturaleza del sistema de reparto. caPitalizaci\u00f3N y rEParto: uN aN\u00c1lisis comParatiVo 215 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014 Los planes capitalizados, por su parte, est\u00e1n sujetos a riesgos colectivos e individuales que no se pueden eliminar. El riesgo colectivo se producir\u00e1 cuando, por una recesi\u00f3n econ\u00f3mica u otra causa la rentabilidad caiga sustancialmente. Por ejemplo, cuando la bolsa cae, caer\u00e1n tambi\u00e9n todos los planes de pensiones que invierten al menos una parte de sus activos en bolsa. Ante un riesgo colectivo los planes capitalizados est\u00e1n indefensos. La \u00fanica soluci\u00f3n es esperar a que la econom\u00eda mejore. Pero esto puede tardar varios a\u00f1os y en el camino los que se iban a jubilar deber\u00e1n retrasar la jubilaci\u00f3n o aceptar pensiones m\u00e1s bajas. Un ejemplo evidente es la Gran Recesi\u00f3n iniciada en el a\u00f1o 2008, que se tradujo en que durante varios a\u00f1os los planes de pensiones en Espa\u00f1a no s\u00f3lo no tuvieron rentabilidades positivas, sino que incluso muchos redujeron su valor (rentabilidades negativas). Pero, incluso cuando la econom\u00eda va bien y las rentabilidades medias son altas, habr\u00e1 personas que invertir\u00e1n en gestoras de pensiones que no aciertan en su gesti\u00f3n. Estas personas pueden obtener rentabilidades negativas o, incluso, perder su capital y quedarse sin pensiones. Este riesgo individual no puede ser cubierto por los planes capitalizados, e implica que siempre habr\u00e1 un porcentaje de la poblaci\u00f3n que tendr\u00e1 pensiones bajas (o nulas) porque escogieron a un mal gestor de planes de pensiones.<\/p>\n<p>5. LA RENTABILIDAD<\/p>\n<p>Uno de los elementos b\u00e1sicos a la hora de elegir entre sistemas de pensiones es la rentabilidad. En el caso del sistema de reparto la rentabilidad es un concepto difuso porque s\u00f3lo tiene sentido en la medida que se acepte que el sistema p\u00fablico de pensiones tiene que actuar como una empresa de pensiones (igualando ingresos por cotizaciones a gastos en pensiones) y que los tipos de cotizaci\u00f3n no se pueden aumentar. En el caso de los planes de capitalizaci\u00f3n la rentabilidad debe medirse con cautela porque es necesario ajustarla por tres factores. Primero las comisiones, segundo el coste de conversi\u00f3n de un capital a una renta vitalicia, y tercero los riesgos individuales y colectivos. Lamentablemente, no existe ninguna medida elaborada de este tipo e incluso es dif\u00edcil obtener informaci\u00f3n del coste de la conversi\u00f3n a rentas vitalicias. Con estas cualificaciones en mente, a continuaci\u00f3n se analiza la rentabilidad comparada de los planes de reparto y capitalizaci\u00f3n. 5.1. El sistema de reparto La rentabilidad de los sistemas de reparto depende de c\u00f3mo se instrumente su financiaci\u00f3n. Esto es, si se usan o no impuestos u otros ingresos, y si se suben o no las cotizaciones sociales. Como muestra la ecuaci\u00f3n [4], en un sistema de reparto puro (sin aportaciones de impuestos u otros ingresos), si se mantienen constantes igNacio zubiri 216 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014 los tipos de cotizaci\u00f3n, la rentabilidad de las aportaciones depende de la tasa de crecimiento de los salarios reales ( \u2022w ) y de la tasa de crecimiento ( \u2022 d ) de la relaci\u00f3n activos (L) por jubilado (J). Esto es, la rentabilidad del sistema de reparto estricto ser\u00e1 rr, aproximadamente, [4] El crecimiento de los salarios reales suele ser limitado. Por ejemplo en Espa\u00f1a, en la \u00faltima d\u00e9cada el promedio anual de crecimiento real ha sido el 0,5%11. Por ello la rentabilidad del sistema de reparto est\u00e1 determinada esencialmente por el crecimiento de la relaci\u00f3n de los ocupados por jubilado. Cuando la relaci\u00f3n de ocupados por jubilado se deteriora, bien coyunturalmente (porque hay paro) o estructuralmente (envejecimiento de la poblaci\u00f3n), entonces la rentabilidad ser\u00e1 baja, puede que incluso negativa. Simplemente el sistema de reparto estricto no est\u00e1 preparado para funcionar en contextos en los que los que no se crea m\u00e1s empleos que los que pierden por jubilaci\u00f3n. Supongamos que, tal y como estiman algunos, la relaci\u00f3n ocupados activos se deteriora progresivamente en Espa\u00f1a durante los pr\u00f3ximos 40 a\u00f1os hasta reducirse a la mitad. Esto dar\u00eda lugar a un deterioro anual promedio del 1,25% de la rentabilidad que dif\u00edcilmente ser\u00eda compensable con aumentos de los salarios reales. De esta forma, la aplicaci\u00f3n estricta de un sistema de reparto implicar\u00eda una reducci\u00f3n sustancial de las pensiones en Espa\u00f1a. Cabr\u00eda pensar que el problema de la rentabilidad de las pensiones de reparto (y en \u00faltima instancia de su sostenibilidad) se podr\u00eda resolver aumentando los tipos de cotizaci\u00f3n. Cuando los tipos de cotizaci\u00f3n son bajos, el desempleo no es muy alto y el deterioro de las relaci\u00f3n ocupados\/pensionista no es muy grande, esta soluci\u00f3n ser\u00eda viable. Pero cuando, como en Espa\u00f1a, no se dan ninguna de esas circunstancias, subir las cotizaciones no es una soluci\u00f3n viable. Por un lado, los m\u00e1rgenes de subida son limitados (porque las cotizaciones son altas) y las necesidades grandes (porque el deterioro de la relaci\u00f3n ocupados\/pensionistas es importante). Por otro lado, subir las cotizaciones puede reducir el empleo a corto plazo12 y esto no es aceptable en un pa\u00eds con una tasa elevada de paro. El sistema de reparto, sin embargo, ni se aplica estrictamente en todos los pa\u00edses ni hay ninguna raz\u00f3n para que se haga as\u00ed. Simplemente, el Estado no es una empresa de seguros que deba igualar ingresos a gastos. Y si las cotizaciones no son suficientes para pagar los niveles de pensiones decididos colectivamente, entonces es le11 En parte porque desde el 2010 el salario real ha decrecido (seg\u00fan la base de datos de la Comisi\u00f3n Europea AMECO). 12 Aunque a medio y largo plazo la mayor parte de las cotizaciones (incluidas las del empresario) son soportadas por el trabajador v\u00eda salarios m\u00e1s bajos, a corto plazo subir las cotizaciones empresariales aumentar\u00e1 el coste del trabajo y reducir\u00e1 el empleo. Es m\u00e1s, en los salarios poco cualificados (donde la posibilidad de traslaci\u00f3n es mucho m\u00e1s baja) este efecto de reducci\u00f3n de la demanda puede ser permanente. caPitalizaci\u00f3N y rEParto: uN aN\u00c1lisis comParatiVo 217 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014 g\u00edtimo que el gobierno utilice los impuestos para financiar las pensiones. De hecho, como ya se ha se\u00f1alado, en muchos pa\u00edses las pensiones se financian con una combinaci\u00f3n de cotizaciones e impuestos. Una vez se acepta que el sistema de reparto se puede financiar, al menos parcialmente, con impuestos y otros ingresos13 la cuesti\u00f3n de rentabilidad del sistema de reparto deja de ser relevante. Lo importante es si las pensiones decididas colectivamente pueden ser financiadas con los recursos que genera la econom\u00eda. Esto es, si con el PIB que se crea se puede financiar el nivel de pensiones que se desea. En un sentido b\u00e1sico, la sostenibilidad financiera (si las cotizaciones bastan para pagar las pensiones) deja de importar y lo que importa es la sostenibilidad econ\u00f3mica (si la econom\u00eda genera recursos suficientes). Dicho de otro modo, las pensiones dejan de ser la variable dependiente (que depende de los ingresos por cotizaciones) y pasa a ser la variable independiente (determina cuantos ingresos son necesarios). Cuando se utilizan otros ingresos, adem\u00e1s de las cotizaciones, para financiar las pensiones, la rentabilidad de las cotizaciones, ser\u00e1 igual a: [5] donde p* es el nivel de pensiones determinado socialmente (ha sido definido como variable ex\u00f3gena o variable independiente). Cabe se\u00f1alar que, seg\u00fan las estimaciones de la Comisi\u00f3n Europea14 en Espa\u00f1a, antes de la reforma del a\u00f1o 2013, el aumento del coste del sistema de pensiones en el a\u00f1o 2050 se estimaba en 4 puntos del PIB. Con ello pasar\u00eda del 10% del PIB actual al 14% Es evidente que la econom\u00eda generar\u00e1 recursos m\u00e1s que suficientes para financiar esto y que a los niveles actuales de gasto e ingreso de Espa\u00f1a, la presi\u00f3n fiscal adicional ser\u00eda soportable sin costes de eficiencia significativos. Y la sostenibilidad ser\u00eda m\u00e1s evidente si parte del coste adicional de las pensiones se financiara con una combinaci\u00f3n de impuestos, cotizaciones adicionales, fondo de reserva y deuda. En todo caso, la reforma del 2013 ha introducido una regla que ajusta las pensiones seg\u00fan el aumento en la esperanza de vida (factor de sostenibilidad) y una regla de actualizaci\u00f3n de las pensiones que, en \u00ab\u00faltima instancia\u00bb, las reduce hasta alcanzar el equilibrio. Si esto no se deshace, las pensiones de reparto se reducir\u00e1n a largo plazo hasta un 40%15 (en relaci\u00f3n al PIB) y muchos jubilados se enfrentar\u00e1n en el futuro a serios problemas econ\u00f3micos16 . 13 Esos otros ingresos pueden ser ingresos provenientes de la deuda o de un fondo de reserva. 14 V\u00e9ase Comisi\u00f3n Europea (2012). 15 Antes de la reforma del 2011 el coste se estima en un 15,5%, que implica una p\u00e9rdida de casi el 55% desde que comenzaron las reformas de las pensiones en Espa\u00f1a. 16 Para un an\u00e1lisis de las reformas del sistema de pensiones que se han realizado y de la sostenibilidad del sistema, v\u00e9ase Zubiri (2014). igNacio zubiri 218 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014 5.2. Los sistemas de capitalizaci\u00f3n Uno de los argumentos que se utilizan con m\u00e1s frecuencia a favor de las pensiones capitalizadas es su rentabilidad. Y antes de la crisis del 2008, con frecuencia se pon\u00eda la evoluci\u00f3n de la bolsa como ejemplo de rentabilidad de los planes capitalizados. Sin embargo, la rentabilidad de un mercado de renta variable nunca puede ser una gu\u00eda de la rentabilidad de los planes privados de pensiones, porque la renta variable s\u00f3lo puede producir m\u00e1s rentabilidad que la renta fija si se asumen riesgos. Y cuando se asumen riesgos algunos ganar\u00e1n el premio de la rentabilidad alta pero otros tendr\u00e1n rendimientos bajos, incluso negativos. Simplemente, si fuera cierto que sin riesgo se puede obtener en bolsa m\u00e1s que el rendimiento de la deuda, lo que deber\u00edan hacer los gobiernos es emitir deuda, invertir en bolsa y con el excedente (diferencia entre lo que se obtiene en bolsa y el coste de la deuda) bajar los impuestos. Dado que esto no es cre\u00edble, tampoco lo es que sin riesgo se pueda obtener una gran rentabilidad. Pero ni siquiera la rentabilidad ajustada por el riesgo (la de la deuda a largo plazo por ejemplo) es un indicador aceptable de la rentabilidad de los planes de pensiones capitalizados, porque la gesti\u00f3n de estos planes est\u00e1 llena de comisiones diversas. De forma m\u00e1s precisa, la rentabilidad de mercado (fijo o variable) nunca es un indicador de la rentabilidad de los planes privados de pensiones y se debe minorar atendiendo a varios factores (recogidos en las ecuaciones [2] y [3]): a) El coste de las comisiones, que reduce la rentabilidad efectiva de r a r*. El coste de las comisiones en Espa\u00f1a es considerable y la suma de las comisiones de gesti\u00f3n y depositar\u00eda puede llegar hasta un m\u00e1ximo legal del 2,5% del capital acumulado (2% de gesti\u00f3n y 0,5% de depositar\u00eda). El promedio en el a\u00f1o 2103 estuvo, no obstante, en el 1,57%. En todo caso, el gobierno ha propuesto reducirlas a un m\u00e1ximo del 1,75% (1,50%+0,25%). Lo elevado de las comisiones implica que en muchos casos, m\u00e1s de la mitad de la rentabilidad anual se la quedan los gestores y la entidad depositaria17. Por otro lado una comisi\u00f3n constante del 2% aplicada, por ejemplo, durante 20 a\u00f1os sobre un mismo capital, equivale a que la gestora se quede con el 40% de lo aportado. b) El coste de la conversi\u00f3n a una renta vitalicia. Cuando una persona llega a su jubilaci\u00f3n tiene una cierta cantidad acumulada en su fondo de pensiones. Entonces tiene dos opciones. Retirar el dinero de una vez (forma de capital) y asumir el riesgo de vivir mucho y que el dinero se le acabe antes de morir, o transformar el capital en una renta vitalicia. En ese caso deber\u00e1 pagar una prima por el riesgo de vivir mucho. Adem\u00e1s quienes m\u00e1s inter\u00e9s tendr\u00e1n en recibir su renta en forma de renta ser\u00e1n quienes tienen mayor probabilidad de vivir muchos a\u00f1os. Esta selecci\u00f3n adversa en17 Obs\u00e9rvese que r* = r \u2013 comisiones. Por ello incluso si la rentabilidad es del 5% unas comisiones del 2,5% implicar\u00edan que el gestor se queda con la mitad del rendimiento. caPitalizaci\u00f3N y rEParto: uN aN\u00c1lisis comParatiVo 219 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014 carecer\u00e1 a\u00fan m\u00e1s el coste de conversi\u00f3n del capital a una renta vitalicia. M\u00e1s a\u00fan, si el jubilado quiere una renta vitalicia que sea constante en t\u00e9rminos reales (es decir que aumente con la inflaci\u00f3n) deber\u00e1 pagar un coste adicional en t\u00e9rminos de pensi\u00f3n vitalicia m\u00e1s baja. c) Los riesgos de rentabilidad. Si un plan privado invierte en renta fija tendr\u00e1 una rentabilidad moderada. Si invierte en renta variable puede, quiz\u00e1, obtener una rentabilidad promedio m\u00e1s alta. Pero que la rentabilidad promedio de un grupo de a\u00f1os sea m\u00e1s alta, no quiere decir que lo vaya a ser siempre ni que todos los planes obtengan esa rentabilidad. En realidad la inversi\u00f3n en renta variable est\u00e1 sujeta a riesgos colectivos (que har\u00e1n que todos los planes que invierten en estos activos tengan rendimientos bajos) y riesgos individuales (que incluso en \u00e9pocas de bonanza har\u00e1n que algunos planes tengan rendimientos bajos). La naturaleza de estos problemas es simple. Cuando la econom\u00eda est\u00e1 mal la rentabilidad de todos los fondos de pensiones puede ser muy baja (inferior al promedio hist\u00f3rico) durante muchos a\u00f1os. Como ya se ha se\u00f1alado, en estos casos las personas se pueden ver forzadas a elegir entre jubilarse con pensiones capitalizadas muy bajas o seguir trabajando m\u00e1s a\u00f1os hasta que el fondo se recupere. Este riesgo es especialmente importante cuando el fondo invierte en renta variable, pero tambi\u00e9n existe en las inversiones de renta fija. Para ver su importancia, basta con recordar que la mayor\u00eda de los fondos de pensiones espa\u00f1oles (y de otros pa\u00edses) han tenido rentabilidades muy bajas (incluso negativas) durante los a\u00f1os de la crisis. Si todas las pensiones hubieran dependido de esos fondos, mucha gente no se habr\u00eda podido jubilar. Por otro lado, los riesgos individuales son importantes. Incluso cuando los rendimientos promedios son significativos, siempre hay un porcentaje de los fondos con rendimientos bajos o incluso negativos. De esta forma siempre hay un porcentaje de la poblaci\u00f3n que tiene pensiones privadas bajas. En realidad, los riesgos de rentabilidad son el precio que justifica que los fondos puedan (a veces) obtener rendimientos superiores a los de un activo sin riesgo (como la deuda p\u00fablica a largo plazo). Por eso a la hora de valorar estas rentabilidades se deben ajustar por el riesgo. d) Los impuestos. Los rendimientos tienen que pagar impuestos. A veces es la propia gestora la que tiene que pagar algunos impuestos (sociedades, por ejemplo) y puede que traslade parte de estos impuestos a los ahorradores. M\u00e1s importante, los ahorradores tienen que pagar el IRPF en los rendimientos que obtengan y estos impuestos se deber\u00e1n descontar a la hora de calcular la rentabilidad neta para el ahorrador18 . 18 En el caso que haya incentivos fiscales, estos incentivos aumentar\u00e1n la renta del trabajador mientras ahorra para su jubilaci\u00f3n, pero no la rentabilidad de lo ahorrado. Esto es, las pensiones asociadas a su ahorro. igNacio zubiri 220 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014 De todo lo anterior se deduce que en ning\u00fan caso se debe evaluar la rentabilidad de los planes de pensiones mirando a indicadores simples como, por ejemplo, el rendimiento promedio de la bolsa en un periodo amplio de tiempo. Este rendimiento debe ajustarse por los riesgos que se asume y minorarse por los costes (de gesti\u00f3n y conversi\u00f3n) y por los impuestos. El cuadro n\u00ba 1 explora la rentabilidad que en la pr\u00e1ctica han tenido en Espa\u00f1a los planes de pensiones. Sus cifras incluyen el coste de administraci\u00f3n pero no incluyen ni los costes de conversi\u00f3n a renta vitalicia, ni los impuestos a pagar por el jubilado, ni ponderan los resultados por los riesgos individuales y colectivos del ahorrador. Es, por tanto, una estimaci\u00f3n indicativa de los rendimientos que podr\u00eda obtener quien haya invertido en un plan de pensiones. Los planes de renta fija (individuales) presentan una cierta estabilidad en sus rendimientos. En los \u00faltimos a\u00f1os la rentabilidad ha aumentado debido, probablemente, a la compra de deuda soberana de Espa\u00f1a. Los planes de renta variable presentan una variabilidad notable que es mayor cuanto mayor es el porcentaje de la deuda variable. La volatilidad de rendimientos es simplemente un reflejo de los riesgos colectivos. El valor de la bolsa reciente y en el periodo de referencia es determinante y cambiante en el tiempo. Esta conjunci\u00f3n de factores hace que los planes de renta variable con 15 a\u00f1os de historia tengan una rentabilidad anual del 0,44% mientras que los de diez a\u00f1os lleguen al 3,66%. En realidad si la bolsa subiera sustancialmente en los pr\u00f3ximos a\u00f1os, la rentabilidad de todos los planes subir\u00eda. Pero si bajara ocurrir\u00eda lo contrario. Esto implica que, en realidad, los rendimientos de los planes variables son poco estables y est\u00e1n sujetos a riesgos colectivos considerables. Porque como ya se ha se\u00f1alado, una ca\u00edda de la bolsa puede durar mucho tiempo19 . En todo caso, si nos fijamos en los planes (tanto de renta fija como variable) con diez a\u00f1os, se comprueba que su rentabilidad ha sido muy baja. Casi todos los planes han tenido una rentabilidad inferior a la inflaci\u00f3n. Es decir, p\u00e9rdidas en t\u00e9rminos reales. S\u00f3lo algunos planes con renta variable han batido a la inflaci\u00f3n, pero casi nunca de forma significativa. La mayor\u00eda de estos planes variables volver\u00eda a tener p\u00e9rdidas reales si la bolsa tuviera una reca\u00edda. Hay que resaltar la situaci\u00f3n de los planes de renta variable con 15 a\u00f1os porque han experimentado una p\u00e9rdida real (promedio) de 2 puntos anuales. Esto implica una p\u00e9rdida real de casi el 30%. Y eso, antes de restarlas el coste de conversi\u00f3n a renta vitalicia. El cuadro n\u00ba 1 tambi\u00e9n ofrece informaci\u00f3n sobre los planes empresariales y asociados. Lo primero que sorprende es que ambos tienen rentabilidades m\u00e1s elevadas que los individuales. Esto s\u00f3lo se puede deber a diferencias (que ser\u00edan poco justifi19 Obviamente la ca\u00edda de la bolsa es mala para quienes est\u00e1n cerca de la jubilaci\u00f3n y buena para quienes est\u00e1n lejos. caPitalizaci\u00f3N y rEParto: uN aN\u00c1lisis comParatiVo 221 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014 cables) de gesti\u00f3n o, sencillamente, a que las comisiones son m\u00e1s bajas (como se se\u00f1ala m\u00e1s adelante las de los planes individuales son muy altas). En todo caso la rentabilidad de los planes de empleo y asociados tambi\u00e9n es baja y en los planes con m\u00e1s de diez a\u00f1os casi nunca llega siquiera al 1,5% real.<\/p>\n<p>Cuadro n\u00ba 1. RENTABILIDADES ANUALES PONDERADAS DE LOS PLANES INDIVIDUALES DE PENSIONES A SEPTIEMBRE DEL 2013 (en %) 20 a\u00f1os 15 a\u00f1os 10 a\u00f1os 5 a\u00f1os 3 a\u00f1os 1 a\u00f1o renta fija corto plazo 3,29 1,76 1,43 1,48 1,75 2,07 renta fija largo plazo 2,61 1,91 2,01 2,88 2,58 4,71 renta fija mixta 3,70 1,56 2,06 3,12 -0,80 6,12 renta variable mixta 4,17 2,32 3,29 5,92 -5,14 12,49 renta variable 6,26 0,44 3,66 9,54 -9,01 22,22 garantizados &#8212; &#8212; 2,24 2,45 4,81 9,41 TOTAL INDIVIDUALES 3,71 1,66 2,29 3,77 4,07 8,75 Pro memoria inflaci\u00f3n anual promedio 3,52 3,17 2,66 1,90 1,63 0,20 Planes sistema de empleo 4,95 2,74 3,54 5,68 5,18 7,70 Planes sistema asociado 5,30 3,34 4,15 5,34 5,08 9,01 TOTAL PLANES 4,65 3,25 3,33 4,93 4,78 8,49<\/p>\n<p>Nota: Renta fija a corto plazo: su cartera no puede tener activos de renta variable. la duraci\u00f3n media de la cartera es inferior o igual a dos a\u00f1os. Renta fija largo plazo: su cartera no puede tener activos de renta variable. la duraci\u00f3n media de la cartera es superior a dos a\u00f1os. Renta fija mixta: su cartera incorpora activos de renta variable, con un m\u00e1ximo del 30%. Renta variable mixta: su cartera est\u00e1 integrada por activos de renta variable, entre el 30% y el 75%. Renta variable: su cartera est\u00e1 integrada por activos de renta variable, con un m\u00ednimo del 75%. Garantizados: Planes para los que exista garant\u00eda externa de un determinado rendimiento, otorgada por un tercero. Sistema de empleo: Planes organizados por empresas para sus trabajadores. Planes asociados: Planes organizados por sindicatos, asociaciones o colectivos para sus afiliados. Fuentes: Inverco e INE (inflaci\u00f3n). igNacio zubiri 222 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014 Dadas estas rentabilidades parece dif\u00edcil defender que \u00e9sta sea una de las ventajas de los planes privados. Ciertamente en el futuro la bolsa puede seguir subiendo y estas rentabilidades pueden aumentar. Pero al igual que en el pasado, en el futuro habr\u00e1 ca\u00eddas de la bolsa de larga duraci\u00f3n. En todo caso, la situaci\u00f3n de los \u00faltimos a\u00f1os pone de manifiesto claramente que las pensiones privadas pueden ofrecer rentabilidades muy bajas durante muchos a\u00f1os y que comportan riesgos de rentabilidad notables. El cuadro n\u00ba 1 se ocupa del resultado promedio y en cierta forma s\u00f3lo toma en cuenta los riesgos colectivos. Pero dentro de cada tipo de plan hay muchos planes de pensiones diferentes. Algunos est\u00e1n bien gestionados y obtienen resultados mejores que el promedio. Otros, peor gestionados, est\u00e1n por debajo del promedio. Estas diferencias entre planes son los denominados riesgos individuales. Para ver la importancia de estos riesgos individuales baste se\u00f1alar que seg\u00fan los datos de INVERCO, los rendimientos en el \u00faltimo a\u00f1o de los casi 170 planes de renta variable existentes oscilaban entre +34,2% y -10,7%. A pesar de que el promedio fue elevado (+22,2%) tres planes obtuvieron rendimientos negativos. El cuadro n\u00ba 2 presenta los resultados del an\u00e1lisis realizado por Fern\u00e1ndez et al. (2014) sobre la rentabilidad y la eficacia de la gesti\u00f3n de los fondos de pensiones espa\u00f1oles. En el mismo, se pone de manifiesto que, en el caso de los fondos con quince a\u00f1os, no es s\u00f3lo que la rentabilidad promedio fuera baja (1,53%), sino que el 10% de los fondos tuvo rentabilidades nominales negativas. Concluye que es mejor invertir en bonos del Estado o, simplemente, en bolsa comprando una cartera que replique el IBEX.<\/p>\n<p>Cuadro n\u00ba 2.<\/p>\n<p>LA RENTABILIDAD DE LOS FONDOS DE PENSIONES EN ESPA\u00d1A: CARACTER\u00cdSTICAS B\u00c1SICAS 1. En el periodo diciembre 1998 &#8211; diciembre 2013, la rentabilidad anual media del ibEX 35 fue 4%, la de los bonos del Estado a 15 a\u00f1os 4,4%, la rentabilidad media de los fondos de pensiones 1,53%. 2. Entre los 257 fondos de pensiones con 15 a\u00f1os de historia, s\u00f3lo 4 superaron la rentabilidad del ibEX 35, y s\u00f3lo 3 superaron la rentabilidad de los bonos del Estado a 10 a\u00f1os. 25 fondos tuvieron rentabilidad promedio negativa. 3. En un experimento con 248 escolares consiguieron mayor rentabilidad promedio que los fondos de pensiones en renta variable: la rentabilidad media lograda de los escolares fue 105%, la de los fondos de pensiones 34% y la de los fondos de inversi\u00f3n 71% 4. El decepcionante resultado global de los fondos se debe a las elevadas comisiones, a la composici\u00f3n de la cartera y a la gesti\u00f3n activa. las comisiones de los fondos en 2009 fueron 1.013 millones de euros. 5. En otros pa\u00edses (Holanda, EE.uu y el reino unido) las conclusiones son similares a las de los fondos en Espa\u00f1a. la diferencia estriba en que en el caso espa\u00f1ol la diferencia de rentabilidad con las carteras de referencia es superior y el porcentaje de fondos que las superan inferior. Fuente: Fern\u00e1ndez, Linares y Fern\u00e1ndez (2014). caPitalizaci\u00f3N y rEParto: uN aN\u00c1lisis comParatiVo 223 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014 A modo anecd\u00f3tico, el art\u00edculo de Fern\u00e1ndez et al. (2014) recoge el resultado de un experimento en el que unos ni\u00f1os demostraron ser mejores que los gestores de fondos obteniendo una rentabilidad superior en renta variable. Esto no es, obviamente nada nuevo y es s\u00f3lo una r\u00e9plica del experimento realizado en 1988 por el Wall Street Journal para comprobar las teor\u00edas de Malkiel (1973), seg\u00fan las cuales toda la informaci\u00f3n relevante sobre los acciones est\u00e1 incorporada en los precios y, consecuentemente, s\u00f3lo la suerte hace que alguien escoja un valor ganador sobre otro perdedor. En conclusi\u00f3n, la rentabilidad de los planes de pensiones es cuestionable en teor\u00eda y en la pr\u00e1ctica. En teor\u00eda porque la rentabilidad s\u00f3lo puede ser mayor que la de los bonos del Estado si se asume riesgo. Y si se asumen riesgos habr\u00e1 \u00e9pocas en las que todos los planes vayan mal (riesgos colectivos) e incluso cuando el promedio vaya bien, habr\u00e1 planes que vayan mal (riesgos individuales). Por otro lado, la rentabilidad de un plan es siempre inferior al rendimiento del mercado porque est\u00e1 minorada por comisiones y, en el caso de transformaci\u00f3n a una renta vitalicia, por el coste del seguro de vivir muchos a\u00f1os. El coste ser\u00e1 incluso mayor si la renta vitalicia se vincula a un \u00edndice para no perder capacidad adquisitiva real. La evidencia confirma todos estos riesgos y la actuaci\u00f3n de los fondos de pensiones en Espa\u00f1a y en otros pa\u00edses ha dado lugar a rentabilidades reales (antes de comisiones y conversiones) que han sido muy bajas, incluso negativas. Los gestores de los planes, a pesar de que han sido incapaces de hacerlo mejor que con la aplicaci\u00f3n de pol\u00edticas sencillas (como comprar deuda o invertir en carteras que repliquen el IBEX) cobran unas comisiones altas que, en buena parte, explican la baja rentabilidad de los planes de pensiones.<\/p>\n<p>6. LAS GARANT\u00cdAS<\/p>\n<p>El sistema de reparto no garantiza legalmente ning\u00fan nivel de pensiones a los trabajadores actuales. De hecho no garantiza siquiera que habr\u00e1 pensiones. Esto es, si ma\u00f1ana el gobierno decidiera bajar las pensiones o incluso suprimirlas, nadie podr\u00eda ir a los tribunales a reclamar nada. Siendo esto cierto no lo es menos que cualquier sociedad \u00e9tica reconocer\u00e1 a los jubilados futuros unos amplios derechos a recibir pensiones20. Y si no fuera as\u00ed, el peso pol\u00edtico de los jubilados ser\u00eda un freno efectivo a los recortes. Sin embargo, los planes privados tampoco son garant\u00eda de nada. Por un lado, no pueden garantizar rentabilidad alguna, simplemente porque el tipo de inter\u00e9s real futuro es desconocido. Por otro, al invertir en un plan privado los individuos no es20 Creer lo contrario es como pensar que en las sociedades democr\u00e1ticas el 51% m\u00e1s pobre se pondr\u00e1 de acuerdo para expropiar al 49% m\u00e1s rico. Algo que, a pesar de lo que dicen algunos ricos, no ha pasado. igNacio zubiri 224 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014 t\u00e1n seguros siquiera de que vayan a cobrar una pensi\u00f3n porque los fondos privados de pensiones pueden quebrar. La experiencia internacional reciente est\u00e1 llena de ejemplo de fondos de pensiones que han quebrado. Se puede pensar que la regulaci\u00f3n y supervisi\u00f3n por parte del sector p\u00fablico puede evitar estos problemas. Sin embargo, es claro que esto no es as\u00ed porque aunque, por ejemplo, el sector bancario est\u00e1 altamente regulado y supervisado, se han producido situaciones de quiebra t\u00e9cnica tanto en la crisis actual como en el pasado (Banesto, o Banco Atl\u00e1ntico).<\/p>\n<p>7. LAS CONTINGENCIAS CUBIERTAS<\/p>\n<p>Un elemento importante a la hora de analizar las ventajas de los sistemas capitalizados es el problema de las coberturas que ofrece. El sistema p\u00fablico no s\u00f3lo cubre la vejez, sino que, adem\u00e1s, cubre la viudedad, la orfandad y, significativamente, la invalidez. De hecho del total de pensiones que paga la Seguridad Social en Espa\u00f1a, s\u00f3lo son de vejez poco m\u00e1s del 60%. El resto, cubre otras contingencias. Las coberturas de un sistema capitalizado dependen, obviamente, de c\u00f3mo se estructure. De todas formas, si la forma elegida es la de cuentas individuales, las \u00fanicas coberturas ser\u00e1n las que se deriven del capital acumulado. De esta forma, por ejemplo, la viudedad estar\u00e1 cubierta por el capital en tanto el causante est\u00e9 activo o al llegar a la jubilaci\u00f3n haya cobrado su pensi\u00f3n en forma de un pago \u00fanico de capital. Si por otro lado, el causante al llegar a la jubilaci\u00f3n opt\u00f3 por transformar su capital en una renta vitalicia, en principio, la viudedad no tendr\u00e1 cobertura. Este problema s\u00f3lo lo podr\u00e1 eliminar pagando una prima elevada en el momento de transformar su capital en renta, y esta prima reducir\u00e1 considerablemente su pensi\u00f3n. Algo similar ocurre con las pensiones de invalidez. Con un sistema capitalizado s\u00f3lo puede ser cubierta pagando una prima. Prima que puede ser muy elevada para grupos concretos cuyas probabilidades de sufrir accidentes son m\u00e1s elevadas. Todo lo anterior sugiere que con un sistema capitalizado se producir\u00e1 una reducci\u00f3n de las contingencias cubiertas, a no ser que los trabajadores compren seguros para determinadas contingencias. Y en algunos casos el coste de estos seguros puede ser elevado.<\/p>\n<p>8. LA PROTECCI\u00d3N FRENTE AL ENVEJECIMIENTO<\/p>\n<p>Los sistemas de reparto puros deterioran su solvencia financiera a medida que la poblaci\u00f3n envejece. Como ya se ha se\u00f1alado, si el sistema de reparto se complementa con recursos de impuestos (u otras fuentes), deja de ser insostenible en situaciones de envejecimiento. Simplemente, cuando las pensiones se pueden pagar, al me- caPitalizaci\u00f3N y rEParto: uN aN\u00c1lisis comParatiVo 225 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014 nos parcialmente, con ingresos distintos a las cotizaciones la variable determinante de su sostenibilidad ser\u00e1 la renta per c\u00e1pita. Y, aunque la poblaci\u00f3n envejezca, si la renta per c\u00e1pita21 aumenta el sistema se podr\u00e1 sostener. Uno de los argumentos m\u00e1s importantes en favor de la capitalizaci\u00f3n de las pensiones es que, a diferencia de lo que ocurre con los sistemas de reparto puros, los sistemas capitalizados son inmunes al envejecimiento. Esto es, el envejecimiento de la poblaci\u00f3n no afecta a las pensiones capitalizadas. La raz\u00f3n es, en principio, que con un sistema capitalizado cada individuo posee sus propios activos acumulados a lo largo de la vida y estos activos (junto con los rendimientos que han generado) servir\u00e1n para financiar sus pensiones. Este razonamiento ser\u00eda correcto si no fuera porque ignora que lo que acumulan los individuos a lo largo vida no son bienes que van a consumir en el futuro sino activos que tienen que vender en el mercado y, con lo obtenido comprar los bienes que desean consumir. El problema entonces es que si realmente se produce un envejecimiento tan importante de poblaci\u00f3n como apuntan las previsiones demogr\u00e1ficas, llegar\u00e1 un momento en el que las ventas de activos por parte de los jubilados superen ampliamente al ahorro de los activos. Por ejemplo, seg\u00fan las estimaciones de Merryll Lynch esto ocurrir\u00e1 en los EE.UU. a partir del a\u00f1o 2025. A partir de ese momento las ventas de activos por parte de los fondos de pensiones y los particulares pueden hacer que los precios disminuyan sustancialmente y, como consecuencia, lo obtenido no sea suficiente para que los sistemas capitalizados paguen las pensiones esperadas por sus propietarios. Simplemente, si, por ejemplo, la poblaci\u00f3n se reduce un 10% o un 20%, \u00bfcu\u00e1nto pueden valer las propiedades inmobiliarias entonces? A este efecto de ca\u00edda de los precios debido al envejecimiento se le ha dado en denominar el meltdown effect (\u00abefecto deshielo\u00bb). Se puede pensar que el \u00abefecto deshielo\u00bb es verosimil en una econom\u00eda cerrada pero en una econom\u00eda abierta no tiene demasiado sentido porque como los mercados financieros est\u00e1n globalizados, los no residentes podr\u00e1n comprar los activos de los jubilados de un pa\u00eds y el precio no caer\u00e1. Este argumento, sin embargo, no es del todo incuestionable porque el envejecimiento es un fen\u00f3meno global que afecta a la mayor\u00eda de las econom\u00edas avanzadas. Por ello a no ser que se piense que los pa\u00edses actualmente en v\u00edas de desarrollo y que tienen tasa de natalidad elevada van a desarrollase tanto en los pr\u00f3ximos a\u00f1os como para poder adquirir los activos que quieran vender los jubilados, el argumento internacional puede paliar el \u00abefecto deshielo\u00bb pero, probablemente, no evitarlo. En todo caso, merece la pena se\u00f1alar que en el dudoso caso de que las pensiones capitalizadas se mantuvieran gracias a las compras de los pa\u00edses no envejecidos (y hoy en v\u00edas de desarrollo) se estar\u00eda produciendo un fen\u00f3meno similar al de la inmigraci\u00f3n de trabajadores. Los extranjeros pagar\u00edan las 21 Este supuesto no es muy restrictivo. Por ejemplo, todas las estimaciones realizadas para Espa\u00f1a por la Comisi\u00f3n Europea implican que la renta per c\u00e1pita aumenta. igNacio zubiri 226 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014 pensiones de los trabajadores actuales s\u00f3lo que, a diferencia de lo que ocurre con el sistema de reparto, no lo har\u00edan trabajando en el pa\u00eds y pagando cotizaciones sino trabajando en su pa\u00eds de origen y comprando activos propiedad de los jubilados de los pa\u00edses hoy desarrollados. El \u00abefecto deshielo\u00bb est\u00e1 recibiendo una atenci\u00f3n creciente en el \u00e1mbito acad\u00e9mico. Sin embargo, aunque todo el mundo acepta que existe, no hay unanimidad sobre su magnitud22. Por una lado, hay quienes como Poterba (2001, 2004) sostienen que los jubilados no desahorran significativamente y, por tanto, que el envejecimiento no implicar\u00e1 una venta masiva de activos. Otros prefieren justificar que no habr\u00e1 \u00abefecto deshielo\u00bb debido a la internacionalizaci\u00f3n de los mercados financieros. En todo caso, el desacuerdo es m\u00e1s sobre la magnitud que sobre la direcci\u00f3n del efecto y predecir lo que va a pasar dentro de 30 a\u00f1os en los mercado financieros cuando se produzca algo que nunca ha pasado (el envejecimiento de una parte sustancial de la poblaci\u00f3n) es, como poco arriesgado. Tomando todo en cuenta, la l\u00f3gica junto con algunas estimaciones emp\u00edricas sugieren que el \u00abefecto deshielo\u00bb es una posibilidad real \u2013al menos bajo las mismas condiciones de envejecimiento que se utilizan para cuestionar la sostenibilidad de los sistemas p\u00fablicos de reparto\u2013 y que ignorarlo es no tomar en cuenta un factor que en el futuro puede poner en peligro las pensiones de los jubilados.<\/p>\n<p>9. LOS EFECTOS SOBRE EL NIVEL DE PRODUCCI\u00d3N<\/p>\n<p>Una cuesti\u00f3n esencial desde una perspectiva global a la hora de analizar la capitalizaci\u00f3n de las pensiones es la de si da lugar, o no, a aumentos en la producci\u00f3n. Esta cuesti\u00f3n es esencial porque, en realidad, un sistema de pensiones (ya sea de reparto o capitalizaci\u00f3n) es simplemente una regla de divisi\u00f3n de la producci\u00f3n entre jubilados y j\u00f3venes. Si bajo ambos sistemas la renta a repartir fuera la misma, es decir si la capitalizaci\u00f3n no diera a ninguna producci\u00f3n adicional al reparto, entonces ambos sistemas ser\u00edan globalmente equivalentes en el sentido de que un sistema de reparto podr\u00eda dar lugar a la misma distribuci\u00f3n de renta entre jubilados y activos que un sistema de capitalizaci\u00f3n. La defensa de las pensiones capitalizadas como impulsoras del ahorro privado, la inversi\u00f3n privada y, en \u00faltima instancia, de la renta y el empleo, desafortunadamente no est\u00e1 suficientemente probada. As\u00ed, por ejemplo en el modelo chileno, si la sustituci\u00f3n de planes de reparto por planes de capitalizaci\u00f3n consiste en que obligatoriamente los trabajadores tengan que dedicar parte de su salario a comprar planes privados parte o todo lo que antes pagaban a la Seguridad Social, entonces el ahorro privado aumentar\u00e1, aunque proba22 Para una revisi\u00f3n de la literatura, v\u00e9ase, por ejemplo Bosworth et al. (2004) o Santoro (2009). caPitalizaci\u00f3N y rEParto: uN aN\u00c1lisis comParatiVo 227 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014 blemente en una cuant\u00eda menor a la del volumen de recursos en planes privados ya que los individuos pueden optar por reducir otras formas de ahorro. Es decir simplemente trasladar\u00edan a planes de pensiones parte del ahorro que ten\u00edan invertido en otros activos. En todo caso, incluso si aumentara el ahorro privado, en tanto que la transici\u00f3n a un sistema capitalizado se realizara emitiendo deuda, el ahorro nacional (suma del ahorro privado m\u00e1s el p\u00fablico) disminuir\u00eda durante muchos a\u00f1os porque, como ya se ha se\u00f1alado, durante un periodo de transici\u00f3n, que puede durar m\u00e1s de treinta a\u00f1os, se deber\u00edan seguir pagando pensiones sin recaudar cotizaciones. Por otro lado, si se reducen las pensiones p\u00fablicas y la adquisici\u00f3n de planes privados es voluntaria, el aumento del ahorro es incluso m\u00e1s dudoso. De entrada, para que este ahorro pueda producirse es condici\u00f3n necesaria (aunque no suficiente) que junto con la reducci\u00f3n de las pensiones p\u00fablicas aumente la renta disponible de los trabajadores. Por ello si se aspira a que los individuos compren planes privados complementarios de forma voluntaria el primer requisito es reducir los impuestos. Una implicaci\u00f3n de esto es que intentar, como se est\u00e1 haciendo en Espa\u00f1a, que las personas compren planes privados complementarios sin aumentar su renta disponible servir\u00e1 de poco. S\u00f3lo las rentas m\u00e1s elevadas podr\u00e1n hacerlo. El resto, como mucho, podr\u00e1 trasladar a planes privados de pensiones el dinero que ahorraba e invert\u00eda en otros activos (deuda, acciones, etc.). En todo caso, incluso si se reducen simult\u00e1neamente las pensiones p\u00fablicas y los impuestos soportados por los trabajadores no est\u00e1 nada claro que el ahorro aumente de forma importante ya que existen efectos contrapuestos. Ciertamente existe un efecto reducci\u00f3n de pensiones futuras que, en funci\u00f3n de la magnitud de esta reducci\u00f3n, puede inducir a los individuos a ahorrar. Junto a esto existen otros efectos como, la falta de previsi\u00f3n de los individuos, el efecto riqueza debido a la reducci\u00f3n de las pensiones p\u00fablicas, la decisi\u00f3n racional de consumir menos en la jubilaci\u00f3n, o un efecto retraso de la jubilaci\u00f3n, que pueden minorar considerablemente el efecto sobre el ahorro de la reducci\u00f3n simult\u00e1nea de las pensiones y los impuestos. De hecho, ni la teor\u00eda ni la investigaci\u00f3n emp\u00edrica ofrecen apoyos s\u00f3lidos a la relaci\u00f3n entre reducci\u00f3n del sistema de reparto y aumento del ahorro. Por ello quiz\u00e1 la postura m\u00e1s sensata es, como sugiere Atkinson (1987), ser un tanto agn\u00f3stico acerca de la relaci\u00f3n entre pensiones p\u00fablicas y ahorro privado. Finalmente, merece la pena se\u00f1alar que, incluso si el ahorro aumenta, este aumento ser\u00e1 temporal, ya que se dar\u00e1 mientras las primeras generaciones van acumulando su capital para financiar la jubilaci\u00f3n. Una vez que el sistema de capitalizaci\u00f3n madure, si la poblaci\u00f3n total disminuye, el desahorro de los jubilados (para financiar sus pensiones) puede ser mayor que el ahorro de las nuevas generaciones. En todo caso, incluso si la capitalizaci\u00f3n aumentara el ahorro, no es inmediato que vaya a aumentar ni el stock de capital ni el nivel de producci\u00f3n ya que este ahorro puede acabar siendo invertido, no en actividades productivas, sino en deuda p\u00fablica o en acti- igNacio zubiri 228 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014 vidades especulativas. Por ejemplo, el ahorro que se invierte en bolsa, excepto si corresponde a ampliaciones de capital, no acaba invertido en actividades productivas. En todo caso, excepto en los pa\u00edses anglosajones (EE.UU., Reino Unido y Australia) la inversi\u00f3n en bolsa de los activos de los fondos de pensiones raramente sobrepasa el 30% y la parte esencial se invierte en deuda o en activos inmobiliarios. En los pa\u00edses anglosajones, por contra, la inversi\u00f3n t\u00edpica en bolsa se aproxima al 50% de los activos23 . Teniendo todos estos elementos en cuenta, no est\u00e1 claro que la capitalizaci\u00f3n aumente el ahorro, especialmente si es voluntaria, y mucho menos que este ahorro se traduzca en aumentos de la producci\u00f3n y el empleo.<\/p>\n<p>10. EL PAPEL DE LAS PENSIONES COMPLEMENTARIAS<\/p>\n<p>La capitalizaci\u00f3n de una parte sustancial del sistema de pensiones es imposible debido a los altos costes de transici\u00f3n. Esto hace que, como mucho, las pensiones capitalizadas puedan tener un car\u00e1cter complementario. Antes de las reformas de las pensiones del 2011 y del 2013, salvo por los incentivos fiscales asociados, comprar pensiones privadas era un ejercicio de escaso inter\u00e9s para la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n porque para quien estaba por debajo de la base m\u00e1xima de cotizaci\u00f3n la tasa de sustituci\u00f3n24 del sistema p\u00fablico era muy alta (casi el 90%). Estas reformas, sin embargo, especialmente la del 2013, van a suponer recortes sustanciales de las pensiones p\u00fablicas que, en muchos casos, pueden llegar a bajar hasta el 50% a largo plazo. Estos recortes abren un campo potencial para la previsi\u00f3n privada voluntaria. Sin embargo muchos no podr\u00e1n seguir esta v\u00eda. Comprar planes privados complementarios supone que los trabajadores actuales tendr\u00e1n que seguir pagando las pensiones de los jubilados y al mismo, si quieren y pueden, tendr\u00e1n que pagar por una pensi\u00f3n privada complementaria (para compensar, al menos parcialmente, la reducci\u00f3n de la pensi\u00f3n p\u00fablica). El problema es que los recursos necesarios para obtener una pensi\u00f3n complementaria significativa pueden ser muy elevados porque la rentabilidad neta (de comisiones, riesgos e impuestos) puede ser muy baja. Por ello, no est\u00e1 claro que la mayor parte de la poblaci\u00f3n, incluso si quiere comprar planes complementarios, tenga recursos suficientes para comprar pensiones privadas de jubilaci\u00f3n significativas. Ciertamente, siempre podr\u00e1 comprar algo de pensi\u00f3n, pero la mayor\u00eda de las veces puede llevarse una decepci\u00f3n cuando compruebe los resultados. Una cuesti\u00f3n relevante es la de si el sector p\u00fablico debe o no incentivar fiscalmente la adquisici\u00f3n de planes privados de pensiones. Un poco de reflexi\u00f3n es suficiente para darse cuenta de que esto plantea varios problemas: 23 Para los detalles sobre la composici\u00f3n de las inversiones de los fondos de pensiones, v\u00e9ase OECD, Global Pension Stastistics. 24 Esto es igual al porcentaje del \u00faltimo salario que sustituye la pensi\u00f3n. caPitalizaci\u00f3N y rEParto: uN aN\u00c1lisis comParatiVo 229 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014 a) Si no hay recursos para financiar las pensiones p\u00fablicas no est\u00e1 claro por qu\u00e9 se deber\u00edan dedicar recursos p\u00fablicos a financiar las pensiones privadas. Es m\u00e1s, si el sistema p\u00fablico de pensiones cree que debe financiar un determinado nivel de pensiones, \u00bfpor qu\u00e9 se deben dedicar recursos p\u00fablicos adicionales para que algunos (generalmente los mejor situados) tengan pensiones adicionales? b) Los planes individuales suelen ser adquiridos a niveles significativos por quienes tienen rentas altas, porque para comprarlos hay que tener una capacidad de ahorro notable. Como resultado la mayor parte de la poblaci\u00f3n, como no tendr\u00e1 recursos suficientes para dedicarlos a planes complementarios, no obtendr\u00e1 pensiones complementarias significativas en la jubilaci\u00f3n. De esta forma, los incentivos beneficiar\u00e1n fundamentalmente a las rentas altas. c) No est\u00e1 clara la efectividad de los incentivos y ciertamente son caros en relaci\u00f3n a su efectividad. Quien no pensaba ahorrar en absoluto, es improbable que comience a hacerlo por un incentivo fiscal. Es m\u00e1s probable que quien pensaba ahorrar en otros activos, traslade parte de este ahorro a planes de pensiones para ahorrarse impuestos. Pero incluso si los incentivos tuvieran cierta efectividad, el coste ser\u00e1 elevado en relaci\u00f3n a su efectividad porque cobrar\u00e1n los incentivos no s\u00f3lo las aportaciones a planes inducidas por el incentivo, sino tambi\u00e9n las que se hubieran realizado incluso sin el incentivo. En la CAPV, por ejemplo, los incentivos fiscales a las pensiones consumieron en el a\u00f1o 2010 el 10% de la recaudaci\u00f3n del IRPF, a lo que habr\u00eda que sumar su coste en el Impuesto de Sociedades. d) Los mayores beneficiarios son las gestoras. La rentabilidad de los planes de pensiones es muy baja y las comisiones son altas. Si los planes privados atraen ahorradores, es por los beneficios fiscales que producen. En un sentido b\u00e1sico, los incentivos fiscales se est\u00e1n trasladando a las gestoras de pensiones que, gracias a esos incentivos, pueden obtener comisiones altas a pesar de ofrecer una gesti\u00f3n de calidad baja. En suma, por tanto, es dudoso que los incentivos fiscales sean un instrumento efectivo para estimular la rentabilidad de los planes de pensiones y el aumento del ahorro para la jubilaci\u00f3n. Adem\u00e1s, su coste fiscal puede ser importante y no est\u00e1 claro por qu\u00e9 se deben primar fiscalmente los planes de pensiones frente a otras formas de ahorro. Dado lo anterior, probablemente no tiene mucha justificaci\u00f3n econ\u00f3mica incentivar fiscalmente los planes privados de pensiones. Pero si, por el motivo que sea, se decide incentivarlos lo razonable ser\u00eda limitar el papel de las gestoras de planes individuales que, de momento, son las que se est\u00e1n apropiando de los incentivos fiscales. La forma de hacerlo ser\u00eda permitir a los individuos crear cuentas individuales de planes de pensiones gestionadas por ellos mismos o sujetas a reglas simples (inversi\u00f3n en deuda o replicar el IBEX). Otra pudiera ser estimular planes de empleo con limitaci\u00f3n estricta de comisiones y control de rendimientos. igNacio zubiri 230 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014<\/p>\n<p>Cuadro n\u00ba 3. COMPARACI\u00d3N ENTRE LOS SISTEMAS DE CAPITALIZACI\u00d3N Y REPARTO<\/p>\n<p>rEParto caPitalizacioN transici\u00f3n No necesita transici\u00f3n Por su coste (en emisi\u00f3n de deuda o impuestos adicionales) la capitalizaci\u00f3n total o incluso sustancial del sistema de pensiones es imposible. s\u00f3lo es posible capitalizar una parte peque\u00f1a o que las pensiones capitalizadas sean un complemento voluntario de las del sistema de reparto. garant\u00eda de cobrar una pensi\u00f3n cuant\u00eda sujeta a discrecionalidad pol\u00edtica. Por el aumento en el peso pol\u00edtico de los jubilados y por \u00e9tica las pensiones mantendr\u00e1n unos niveles razonables. cuant\u00eda sujeta a evoluci\u00f3n del mercado. riesgo de quiebra de la gestora, con lo que no se cobrar\u00eda pensi\u00f3n. cobertura Vejez, Viudedad, orfandad, invalidez En principio, vejez. resto, pagando una prima que reduce la pensi\u00f3n. rentabilidad si s\u00f3lo se usan cotizaciones, puede ser negativa cuando la sociedad envejece. si el sistema se financia tambi\u00e9n con otros ingresos, la rentabilidad se determina socialmente. Puede ser mayor o menor que la de mercado. baja, si la gestora invierte en activos sin riesgo. si invierte en acciones, puede ser alta o baja. inferior a la de mercado por el coste de las comisiones y el de transformar el capital en una renta vitalicia. riesgos colectivos1 cubiertos por el sector p\u00fablico que puede utilizar impuestos o deuda. No pueden ser cubiertos por gestoras. los soportan todos los pensionistas v\u00eda pensi\u00f3n menor. riesgos individuales2 No existen. los soporta el pensionista que los sufre v\u00eda una pensi\u00f3n menor. coste de administraci\u00f3n bajo, generalmente inferior al 0,5% de las prestaciones. No hay coste de conversi\u00f3n a renta vitalicia. muy alto. Puede llegar al 2,5% del capital en comisiones de gesti\u00f3n y dep\u00f3sito (el promedio es el 1,57%). adem\u00e1s hay costes de cambio por la transformaci\u00f3n en renta vitalicia. Efectos del envejecimiento reducci\u00f3n del n\u00famero de trabajadores para pagar cada pensi\u00f3n. compensable con otras v\u00edas de financiaci\u00f3n. Posible reducci\u00f3n del valor de los activos para financiar pensiones y, por tanto, de las pensiones alcanzables (meltdown effect) Efectos sobre la producci\u00f3n si la capitalizaci\u00f3n es voluntaria probablemente no aumenta el ahorro. si es obligatoria puede hacerlo, aunque temporalmente y en menor cuant\u00eda que el volumen de aportaciones. El aumento del ahorro no garantiza un aumento de la producci\u00f3n y el empleo. sostenibilidad sostenible si la renta per c\u00e1pita aumenta. Puede requerir que parte de las pensiones se financie con impuestos generales. No hay problemas de sostenibilidad pero las pensiones finales pueden ser muy bajas. caPitalizaci\u00f3N y rEParto: uN aN\u00c1lisis comParatiVo 231 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014 otras cuestiones No tiene mucha justificaci\u00f3n econ\u00f3mica incentivar fiscalmente los planes privados de pensiones porque estos incentivos son inefectivos, caros y regresivos. adem\u00e1s, se trasladan a favor de los gestores. si se mantienen los incentivos, habr\u00eda que permitir cuentas individuales de ahorro y hacer hincapi\u00e9 en los planes de empleo. 1 son riesgos que, de producirse, afectan simult\u00e1neamente a todos los individuos. una bajada de la bolsa, una recesi\u00f3n econ\u00f3mica o una inflaci\u00f3n alta son riesgos colectivos. 2 son riesgos que, cuando se producen, s\u00f3lo afectan a algunos individuos. invertir en un fondo de pensiones que da rentabilidades bajas o quiebra es un riesgo individual Fuente: Elaboraci\u00f3n propia basada en el an\u00e1lisis anterior.<\/p>\n<p>11. EL SISTEMA DE REPARTO FRENTE AL DE CAPITALIZACI\u00d3N: RECAPITULACI\u00d3N DE RESULTADOS<\/p>\n<p>Existe una visi\u00f3n ampliamente extendida seg\u00fan la cual los sistemas de reparto son insostenibles y la \u00fanica alternativa es la capitalizaci\u00f3n. Esta opini\u00f3n, sin embargo, se basa en una sobreestimaci\u00f3n de los problemas de los sistemas de reparto y una infraestimaci\u00f3n de los problemas de la capitalizaci\u00f3n. El cuadro n\u00ba 3 compara ambos sistemas bas\u00e1ndose en lo analizado en este trabajo. De entrada, es obvio que en un sistema de pensiones maduro una capitalizaci\u00f3n sustancial del sistema de pensiones es inviable porque requerir\u00eda una gran cantidad de deuda o un aumento importante de los impuestos para pagar las pensiones de los jubilados. A lo m\u00e1s a lo que se puede aspirar es a capitalizar una parte peque\u00f1a del sistema (como en Suecia) o a impulsar las pensiones capitalizadas complementarias de car\u00e1cter voluntario (como en Alemania). En todo caso, capitalizar (obligatoriamente) parte del sistema de pensiones no presenta ventajas claras en relaci\u00f3n al sistema de reparto. El sistema capitalizado no puede ofrecer rentabilidades elevadas, si no se asumen riesgos. Y si se asumen riesgos, una parte de la poblaci\u00f3n invertir\u00e1 en planes de rentabilidad baja, incluso negativa. Adem\u00e1s, la rentabilidad se ver\u00e1 minorada por comisiones diversas (gesti\u00f3n y depositar\u00eda) y la conversi\u00f3n del capital acumulado en una renta vitalicia ser\u00e1 costosa. El sistema de reparto, si es puro (s\u00f3lo admite financiaci\u00f3n con cotizaciones), puede ofrecer rentabilidades incluso negativas cuando la poblaci\u00f3n envejece. Pero si se admite la financiaci\u00f3n parcial por medio de otros ingresos, el sistema de reparto permite garantizar la rentabilidad (el nivel de pensiones) que la sociedad haya decidido. En cuanto a la cobertura de riesgos, la capitalizaci\u00f3n no protege contra los riesgos colectivos (por ejemplo, una ca\u00edda de la bolsa que dure varios a\u00f1os) e introduce riesgos individuales que no existen en el sistema de reparto (por ejemplo que alguien invierta en un plan de rendimientos inferiores al promedio). El sistema de reparto, por contra, elimina los riesgos individuales y colectivos porque todo el mun- igNacio zubiri 232 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014 do recibe la misma rentabilidad (todo el que ha cotizado lo mismo recibe la misma pensi\u00f3n). Por otra parte, salvo que se pague una prima que puede ser sustancial, el sistema de capitalizaci\u00f3n s\u00f3lo cubre la vejez, mientras que el sistema de reparto cubre, adem\u00e1s, la viudedad, la orfandad y la incapacidad. Ciertamente, el sistema de capitalizaci\u00f3n no garantiza ning\u00fan nivel de pensiones (porque todo depende de la rentabilidad del mercado) y ni siquiera garantiza el cobro de alguna pensi\u00f3n (porque existe el riesgo de quiebra de las gestoras). El sistema de reparto est\u00e1 sujeto a decisiones pol\u00edticas y carece de garant\u00edas. Siendo esto cierto, no obstante, no lo es menos que, cualquier sociedad reconocer\u00e1 a los jubilados futuros unos derechos razonables a recibir pensiones. Otro aspecto importante a la hora de evaluar la capitalizaci\u00f3n es el coste de gesti\u00f3n del sistema (comisiones de gesti\u00f3n en la capitalizaci\u00f3n, coste de administraci\u00f3n en el reparto). En Espa\u00f1a los planes privados pueden tener comisiones de gesti\u00f3n elevadas (hasta el 2,5%) lo que ha llevado al gobierno central a limitarlas al 1,75%. Adem\u00e1s hay unos costes de conversi\u00f3n a renta vitalicia que pueden ser sustanciales. El sistema de reparto tiene unos costes de administraci\u00f3n muy bajos y no hay coste de conversi\u00f3n a renta vitalicia. Las pensiones capitalizadas, especialmente si se generalizan en los pa\u00edses avanzados, no son inmunes al envejecimiento de la poblaci\u00f3n porque las ventas generalizadas de activos pueden dar lugar a ca\u00eddas sustanciales de los valores que, tras la ca\u00edda, pueden ser insuficientes para financiar las pensiones previstas. En el caso del reparto, el envejecimiento aumenta las prestaciones (valor de las pensiones) en relaci\u00f3n a la base con las que se financian (rentas del trabajo). Si las pensiones se financiaran exclusivamente con cotizaciones, un envejecimiento sustantivo har\u00eda que las pensiones p\u00fablicas tuvieran que bajar mucho. En el caso de Espa\u00f1a por ejemplo podr\u00edan tener que bajar en promedio hasta un 40% (cosa que, por cierto pasar\u00e1 si no se revoca la reforma del 2013). Sin embargo si se admite un sistema de reparto no estricto (parcialmente financiado con otros ingresos) aunque la poblaci\u00f3n envejezca el sistema ser\u00e1 sostenible (sin reducci\u00f3n de pensiones) sin demasiados problemas (aumentos grandes en la presi\u00f3n fiscal) siempre que la renta per c\u00e1pita del pa\u00eds aumente. Tampoco est\u00e1 claro que los sistemas capitalizados aumenten el ahorro e incluso, si lo hicieran, que esto se tradujese en m\u00e1s empleo y en un nivel de producci\u00f3n m\u00e1s elevado. Esto es especialmente cierto en el caso de las pensiones capitalizadas voluntarias incentivadas mediante reducciones fiscales. En estos casos la mayor\u00eda de las veces lo \u00fanico que logran los incentivos es trasladar a planes de pensiones el ahorro que, de otra forma, se hubiera invertido en otros activos. Adem\u00e1s los planes privados voluntarios s\u00f3lo ser\u00e1n adquiridos a niveles significativos, en su caso, por las rentas altas. De esta forma incentivar hoy los planes privados voluntarios no es ninguna garant\u00eda de que en el futuro se puedan reducir las pensiones p\u00fablicas sin menoscabo del nivel de vida de los jubilados. A estos problemas \u2013ineficiencia para generar ahorro adicional e incapaci- caPitalizaci\u00f3N y rEParto: uN aN\u00c1lisis comParatiVo 233 Ekonomiaz N.\u00ba 85, 1er semestre, 2014 dad para reducir las pensiones p\u00fablicas en el futuro\u2013 se a\u00f1ade que los incentivos fiscales tienen un coste (gasto fiscal) muy elevado en t\u00e9rminos de menor recaudaci\u00f3n. En resumen, la conclusi\u00f3n es que la capitalizaci\u00f3n de una parte sustancial del sistema de pensiones no s\u00f3lo es imposible (por el coste de transici\u00f3n) sino que adem\u00e1s no aporta ventajas sustanciales a los pensionistas. Por otro lado, la incentivaci\u00f3n de planes privados voluntarios no es deseable porque, adem\u00e1s de los problemas generales de los sistemas capitalizados, es un mecanismo caro para el sector p\u00fablico, probablemente inefectivo, y que no reduce el coste futuro de las pensiones. Los grandes beneficiarios de los incentivos fiscales son unas gestoras de planes que se han mostrado m\u00e1s h\u00e1biles en el cobro de comisiones que en la obtenci\u00f3n de rentabilidades. Por ello, si a pesar de todo se decide incentivarlos, lo razonable ser\u00eda limitar el papel de las gestoras. La forma de hacerlo ser\u00eda que los individuos crearan cuentas individuales de planes de pensiones gestionadas por ellos mismos o sujetas a reglas simples (inversi\u00f3n en deuda o replicar el Ibex). Por \u00faltimo, cabr\u00eda estimular los planes de empleo con una limitaci\u00f3n estricta del cobro de comisiones y un control de rendimientos.<\/p>\n<p>REFERENCIAS BIBLIOGR\u00c1FICAS AMECO; Annual macro-economic database, Comisi\u00f3n Europea. http:\/\/ec.europa.eu\/economy_finance\/db_indicators\/ameco\/index_en.htm ATKINSON, A. (1987): Income Maintenance and Social Insurance. En Auerbach, A. y Feldstein M.. Handbook of Public Economics, vol II. North-Holland, Amsterdam. BOSWORTH, B., BRYANT, R. y BURTLESS, G. (2004): The Impact of Aging in Financial Markets and the Economy: A Survey. 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La capitalizaci\u00f3n no puede&hellip;&nbsp;<a href=\"https:\/\/mareapensionista.org\/ca\/2021\/03\/07\/capitalizacion-y-reparto-un-analisis-comparativo-leedlo-muy-interesante\/\" class=\"\" rel=\"bookmark\">Read More &raquo;<span class=\"screen-reader-text\">Capitalizaci\u00f3n y reparto: un an\u00e1lisis comparativo. \u00a1\u00a1 LEEDLO!! 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