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¡¡¡MUY INTERESANTE!!! Otro banquero en la indigencia

Otro banquero en la indigencia

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Coincidiendo con el acuerdo en el Pacto de Toledo para volver a vincular las pensiones al IPC se anunciaba la inminente jubilación del presidente del BBVA, Francisco González, el banquero más longevo de Occidente y de parte del extranjero, un hombre que, sin despeinarse, ha pulverizado el récord de permanencia al frente de una institución financiera. A un paso de cumplir las 75 castañas González ha demostrado que si se puede se quiere y que la mejor lotería es el trabajo, siempre que a final de cada año te hayas metido al bolsillo no menos de cinco millones de euros con ley del mínimo esfuerzo.

El del BBVA es un ejemplo para los de su gremio, defensores a ultranza del despido libre de los demás menos para ellos mismos, que para eso se inventaron los blindajes, y siempre preocupados por si la Seguridad Social entra en quiebra, peligro que han sabido conjurar con planes de pensiones que antes se decían obscenos pero que, en realidad, son el premio justo a sus muchos desvelos. Ellos lo valen.

Siguiendo la tradición, junto al reloj y la bandeja de alpaca con los que cualquier empresa homenajea a sus retirados, González rescatará unos 80 millones de euros de su fondo de jubilación, a los que habría que sumar los más de 30 millones acumulados en acciones del banco que este señor de Lugo ha ido atesorando cuan laboriosa hormiguita. No hay que temer a la vejez ni existen motivos para rodear el Congreso.

El desfalco no puede justificarse esta vez con la famosa cantinela de la creación de valor para el accionista ni con el liderazgo del sector ni con el buen ojo de sus inversiones. Según datos de Bloomberg, un accionista que hubiera comprado títulos del banco a la llegada de González al sillón y los vendiera esta semana habría perdido, sumando los dividendos correspondientes, el 13% de su inversión. ¿Y si hubiese hecho lo mismo con acciones del Santander? Pues habría ganado un 36%.

Primera entidad de España por capitalización tras la fusión del BBV y Argentaria, a los mandos de este visionario de lo digital el banco vale hoy en Bolsa la mitad que su principal competidor. Una de sus adquisiciones, la del 50% del banco turco Garanti, ejemplifica el inconmensurable éxito de este futuro pensionista: se pagaron más de 7.000 millones de euros por lo que ahora cuesta 2.500. Como para sacarle a hombros.

Lo asombroso no es que este relumbrante gestor, puesto a dedo por Aznar en Argentaria hace casi dos décadas cuando se privatizó hasta el aire, se haya mantenido tanto tiempo al frente del BBVA, prolongando hasta en diez años la edad de jubilación prevista inicialmente en los estatutos. Lo extraordinario es que alguien que controla menos del 0,07% del capital del banco se permita ahora el lujo de designar a su sucesor como si fuera el propietario.

Puede, amigos, que esto sea el mercado, pero si realmente lo fuera no haría sino confirmar que estamos ante una gigantesca tomadura de pelo. La jubilación de González, y antes las de Luzón, Goirigolzarri, Corcóstegui y Amusátegui, constituye un atraco a cara descubierta. Como se ha repetido aquí con insistencia, explicar que sus sueldos y prebendas vienen determinados por el mercado es una burla, ya que ellos mismos son el mercado y quienes fijan sus retribuciones. Los banqueros son muy anarquistas, que diría Pessoa.

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